El concepto antiguo, y sin embargo verídico, parece ser para nuestro mundo cada vez más imperceptible, e incluso erróneo para la humanidad actual. El Alma, si es que esta noción espiritual aún tiene algún significado, ya no posee esta esencia que unía el hombre a su Creador, lo que en tiempos de las primeras dinastías faraónicas era lo esencial que marcaba a los seres civilizados. Actualmente, totalmente rechazada por cuatro quintas partes de la población del globo, la Creación Divina sólo subsiste como una estructura a reconstruir para la fracción restante, mañana ya no será más que una hipótesis aleatoria. En nuestro mundo, que se define como moderno, nuestra civilización avanzada ha empeorado la situación de forma catastrófica, en cierto modo, el simple positivismo ateo ha sido elevado a su apogeo por los científicos, cuyas almas se han convertido únicamente en buenas mentes llenas de materia gris. La ciencia deificada