Uno de los libros más misteriosos de oriente: la duda como experiencia humana fundamental. Sabiduría oriental, mística occidental y física cuántica en un mismo libro.
La colección Clásicos Liberados nace con un propósito: liberar las grandes obras de la literatura universal de prejuicios, solemnidades y dogmas, y devolverlas a los lectores como si fueran nuevas: limpias, vivas, sorprendentes.
En el caso de El libro del Tao, fue el azar —o algo más— quien decidió su llegada. Entre los títulos posibles que aparecían como una broma interna al final de nuestros libros, figuraba el Tao. Un día, Calpurnio nos llamó para decirnos que este era «poco menos que el libro de su vida», y que quería hacerlo «sí o sí». Así comenzó todo.
Lo que siguió fue una sorpresa continua: el autor de Cuttlas se convirtió en un estudioso meticuloso del mundo clásico, exploró iconografías, tonalidades, tradiciones, borró y rehízo lanzas y colores, y acabó sumergiéndose —con la misma entrega— en la realidad inasible del Tao.
Calpurnio pasó los últimos meses de su vida ilustrando este libro. Su compañera, Ana García, escribió tras su muerte: «Ilustrar El libro del Tao le proporcionó la paz y la tranquilidad necesarias para afrontar su enfermedad y su muerte. No tenía miedo. Nada importaba. Me dio fuerza también a mí. Fue casi providencial».
Por eso, porque este libro fue para él una revelación final, lo hemos editado. Y aquí está. Una obra que es, a la vez, un clásico oriental y un legado artístico.
Totalmente ilustrado por Calpurnio
Traducido del chino por Manel Ollé
Contiene una infografía de Alberto Lucas (National Geographic) sobre el despertar global de la humanidad en la “era axial”.
Contiene un ensayo de Alessandro Macarrone (doctor en física teórica): Sabiduría oriental y física cuántica.
Y además, una antología de textos resonantes que conectan el Tao con San Juan de la Cruz o Richard Feynman
«Reinventar y reventar los clásicos: un proyecto innovador y precioso.»
IRENE VALLEJO
«Una colección fantástica, que mantiene la llama de la esperanza y la belleza.»
ROSA MONTERO