En Hawái, una enfermera compagina el cuidado de su hijo pequeño con la atención constante a su padre anciano. Cuando él fallece, el duelo se mezcla con la rutina: el trabajo, la casa y las responsabilidades se acumulan sin dar tregua. La llegada de su hermano, un músico fracasado y despreocupado, reabre viejas heridas y tensiones nunca resueltas. La muerte del padre destapa rencores, frustraciones y las grietas de una familia imperfecta que, pese a todo, sigue siendo lo único que tienen. Porque a veces el amor no es amable, pero es lo que permanece.