En este contexto, cuando las posibilidades se reducen, la esperanza es crucial. Nuestras historias vitales nos exigen traspasar muchos umbrales, temores, duelos e impasses. Y es la esperanza la que nos permite permanecer de pie, incluso durante la noche, como un vigía atento a la aurora.En esta obra, Emmanuel Durand nos invita a reconsiderar —a través del prisma de la esperanza— los misterios centrales de la fe cristiana: Dios, la creación, Cristo, el Espíritu Santo, la caridad… Para él la esperanza en Dios es vital en las situaciones de oscuridad en las que la salvación ya no es representable.