Este libro incluye los poemas de amor que FGL estaba escribiendo cuando fue fusilado, además de una generosa selección de sus dibujos.
Entre 1935 y 1936, Lorca escribió once sonetos de amor que formaban un ciclo bien definido, aunque truncado. Seguía una tendencia entre jóvenes poetas de los años 30, la vuelta a la estrofa como ejercicio de dominio poético, compatible y simultánea con el verso libre.